Estamos a las puertas del mes más especial del año, el del ayuno y las buenas obras, del recogimiento y la reflexión. El mes de Ramadán es el mes de la oportunidad, ya que se multiplica la recompensa por las buenas acciones, y una de los actos que tiene relación con este bendito mes es de la generosidad. En este ejercicio de solidaridad no debemos olvidar a quienes ayunan bajo circunstancias extremadamente difíciles e injustas. La situación de los refugiados sirios es la mayor crisis humanitaria de nuestros tiempos, más de 8 años en la misma situación y sin atisbo de esperanza. Después de pasar uno de los inviernos más duros, tenemos la oportunidad de ofrecerles algo de alivio en este bendito mes.